Salud
Cómo incorporar hábitos diarios para evitar caries y otras enfermedades. Consejos para chicos.
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En el marco del Mes de la Salud Bucal se está desarrollando una campaña para promover los hábitos de higiene y tener dientes sanos, fuertes y blancos.
En distintos lugares del país, se están llevando a cabo numerosas actividades que van desde charlas hasta obras de teatro infantiles tendientes a brindar asesoramiento para la prevención de caries y otras enfermedades.
Los especialistas recomiendan tener en cuenta los siguientes consejos:
Cepillarse los dientes al menos tres veces por día. Después de cada comida y siempre antes de acostarse. El cepillo debe colocarse en ángulo y con movimientos circulares y lograr que las cerdas entren en contacto con la zona situada entre la encía y el diente. Además, es conveniente dividir la boca en sectores y no olvidarse de la cara interna de los dientes. Lo ideal es usar un cepillo de cerdas suaves para eliminar la placa bacteriana. También son recomendados los que tienen una cabeza pequeña porque llegan mejor a todas las zonas de la boca.
Cambiar el cepillo cada tres meses. Una buena manera de acordarse es hacerlo con el comienzo de cada estación del año.
Utilizar crema dental con flúor.
Usar hilo dental o palillos interdentales en forma diaria. Elimina la placa y las partículas de comida de lugares como debajo de la encía y entre los dientes. Además, permiten una mejor limpieza de la cara interna de los dientes.
Incorporar flúor para proteger los dientes de las caries. En los chicos ayuda a la formación ósea.
Observar las encías, si sangran consultar al dentista.
Visitar al odontólogo por lo menos una vez al año.
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NUTRICION: DIETAS PARA BAJAR DE PESO
Los errores más frecuentes
Las dietas por cuenta propia suelen llevar por mal camino. La importancia de un control nutricional.
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Laura Vilariño.
lvilarino@clarin.com
Cuando uno se ve con unos kilos de más, empieza la pelea con la balanza. Pero los emprendimientos solitarios, sin control de un profesional de la nutrición, suelen frustrarse por no lograr los objetivos o no mantenerlos.
Uno de los primeros errores que se cometen es confundir el peso deseado con el peso saludable y partir con metas equivocadas. Mercedes Paiva, vicepresidenta de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas, comenta los resultados de un estudio comparativo: "La mayoría de las mujeres considera su peso actual como superior al ideal y muy superior al que resulta atractivo a los hombres. Pero consultados los hombres, consideraron atractivas a mujeres con más peso que el señalado por ellas. Y por lo general consideran que su peso es próximo al ideal". Más allá de las presiones, sean sociales o personales, hay que plantearse metas posibles. "El peso saludable es aquél que permite un desarrollo normal de todas las actividades, incluidas las sociales, y sin riesgos para la salud", define la nutricionista.
Una herramienta funcional es el Indice de Masa Corporal, que relaciona el peso con la talla. Pero la cifra resultante debe interpretarse según el sexo, la edad, la contextura física, la etapa biológica y el tiempo de sobrepeso de cada persona. "Por ejemplo, agrega la especialista, las mujeres cercanas a la menopausia suelen aumentar de 2 a 4 kilos para compensar las bajas hormonales, como la de los estrógenos".
Otro de los errores frecuentes, comenta Paiva, es hacer dietas diseñadas para otras personas o publicadas en revistas. Los planes alimentarios deben ser personales si se quiere alcanzar resultados sostenibles en el tiempo, y deben estar conectados con los problemas individuales y los hábitos alimentarios por los cuales no se puede controlar el peso.
Quienes hacen dieta por su cuenta suelen también saltear comidas o ayunar: estas prácticas, además de resultar inadecuadas en cantidad, pueden generar estados de ansiedad que suelen compensar el ayuno con comidas copiosas. Con respecto a los alimentos dietéticos, hay que tener en cuenta que no se pueden consumir libremente. "Si bien estos productos están modificados en su composición, aún así, aportan calorías. Un nutricionista conoce la aplicación que puede tener o no para cada paciente".
Por último, no tiene sentido hacer una dieta muy estricta y no hacer actividad física: un buen plan de alimentación debe acompañarse con un plan de actividad física placentero, regular y posible. Actividades extenuantes o la imposibilidad de continuarlas en el tiempo no representan un beneficio para la salud.
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Números
El Indice de Masa Corporal, explica Cynthia Musso, jefa del Departamento de Alimentación y Dietética del Hospital de Clínicas, es un indicador de diagnóstico nutricional. Conociendo la fórmula, cualquiera puede medir su propia situación. Se obtiene por el cociente entre el peso de la persona y su talla elevada al cuadrado: una persona que pesa 60 kilos y mide 1,70 metro debe realizar el siguiente cálculo: 60 dividido 2,89 (1,70 por 1,70). El índice correspondiente sería 20,7. La Organización Mundial de la Salud fijó los siguientes valores de referencia:
menor de 18,5 = bajo
18,5 a 24,9 = normal
25 a 29,9 = sobrepeso grado 1
30 a 39,9 = sobrepeso grado 2
igual o mayor de 40 = sobrepeso grado 3.
CARDIOLOGIA: CONCLUSIONES DEL ULTIMO CONGRESO EUROPEO
Las claves para tener un corazón de oro
Con un plan de cuidados básicos, se pueden prevenir hasta el 90 por ciento de los accidentes cardiovasculares. Las recomendaciones y consejos de los especialistas.
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Luciana Fava.
lfava@clarin.com
Según el proyecto Interheart, un estudio presentado en el Congreso Europeo de Cardiología 2004 que se realizó en Munich en agosto, siguiendo nueve consejos básicos es posible evitar el 90 por ciento de los infartos.
El estudio, que llevó nueve años de trabajo, fue dirigido por el cardiólogo indio Salim Yusuf de la Universidad Mc Master de Canadá y contó con la participación de 262 especialistas de todo el mundo.
Para realizar la investigación, se comparó un grupo de 15.000 personas que habían sufrido un infarto grave con otras de la misma edad, género y grupo social que no lo habían tenido. Se descubrió que el 90 por ciento de los infartos se debe a nueve factores o hábitos nocivos, posibles de manejar.
Este relevamiento significa un importante paso en la especialidad cardiológica. "Hasta ahora la mitad de los infartos se atribuía a problemas genéticos. El resto, a factores de conducta", explica el doctor Daniel Piñeiro, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología.
"El mensaje es que está en cada uno revertir su riesgo cardíaco. Y que es posible hacerlo", explica el doctor Alberto Alves de Lima, director médico de la Fundación Cardiovascular de Buenos Aires.
Los nueve mandamientos
Siguiendo las conclusiones del proyecto Interheart, se delineó un plan con pautas de prevención, de alcance universal. "Hoy se sabe que se pueden aplicar los mismos cuidados en todo el mundo", explica el doctor Rafael Díaz, del Instituto Cardiovascular de Rosario y coordinador nacional del proyecto.
La enfermedad cardiovascular depende de las arterias. "Con el paso del tiempo, estas van aumentando progresivamente su tamaño. El proceso se acelera cuando se ignoran los hábitos saludables", explica el doctor Roberto Peidro, jefe de rehabilitación cardiovascular de la Fundación Favaloro.
1
Adiós al cigarrillo
Hay que grabarlo para siempre en la memoria. Los últimos estudios revelan que el 70 por ciento de las personas que sufrió un infarto es fumadora. En cambio, "al año de haber abandonado el cigarrillo el riesgo cardiovasculuar es casi similiar al de alguien que nunca ha fumado", explica el doctor Alves de Lima.
2
Bajar el colesterol
Se recomienda tener el colesterol total por debajo de 200 mg/dl. El "colesterol malo" (LDL) debe ser inferior a 130 mg/dl. En las personas con riesgo cardíaco, menor a 100 mg/dl.
También es importante subir el nivel de colesterol "bueno". El índice recomendado es de 45 mg/ dl. Y en las personas con riesgo, 70 mg/ dl.
Uno de los consejos para una dieta adecuada es consumir pescado. Conviene elegir los de mar, como la caballa, el atún, la brótola, la merluza y el salmón. En cambio, los de río son más grasosos. Los cortes de carne vacuna deben ser magros, como el peceto, el cuadril y el lomo. En el pollo, elegir la pechuga.
3
Consumir más vegetales
En el estudio presentado en el último congreso de cardiología europeo, se comprobó que las personas que consumían diariamente frutas y verduras tenían menos posibilidades de sufrir un infarto, que aquellas que seguían una dieta pobre en vegetales.
4
Abandonar la vida sedentaria
"La actividad física es un antiinflamatorio natural. Logra revertir el proceso inflamatorio de las arterias", explica el doctor Peidro. Además, las mujeres que caminan cinco kilómetros por día reducen el riesgo coronario en un 18 por ciento.
No vale el ejercicio histórico. Lo que importa es la actividad actual. Y se puede comenzar a cualquier edad. Se debe realizar media hora de caminata por día. Esta puede separarse en tres "mini rutinas", de 10 minutos cada una. Los más entrenados pueden andar en bicicleta.
5
Controlar el peso
Ahora los cardiólogos tienen en cuenta la medida de la circunferencia abdominal (se mide a la altura del ombligo). Y no el índice de masa corporal, como se consideraba anteriormente.
En las mujeres, el valor "saludable" es hasta 83 centímetros. Y, en los hombres, se permite hasta 102 centímetros.
"Una persona puede tener un índice de masa corporal normal. Sin embargo, si se registra un porcentaje importante de grasa abdominal, su riesgo cardíaco es mayor", explica el doctor Alves de Lima.
6
Beber moderadamente alcohol
Se comprobó que las personas que consumen uno o dos vasos de vino (preferentemente, cabernet sauvignon o malbec) por día tienen mayor protección en las arterias.
Aunque los cardiólogos recalcan que no se puede realizar una campaña activa sobre esto. "Si se toma más de lo recomendado, el efecto sería contrario al buscado", explica Piñeiro. Además, está contraindicado en diabéticos, hipertensos, obesos o alcohólicos.
7
Mantener la presión
La hipertensión aumenta dos veces el riesgo cardiovascular. Aunque hay una predisposición hereditaria, el estrés, el tabaco, la diabetes y el sobrepeso pueden ser los disparadores.
Los valores normales son 120/ 80 mm Hg. Hasta 140 mm Hg de máxima, la persona se considera pre hipertensa. Con más de 140 mm Hg, hay hipertensión.
8
Reducir el nivel de estrés
Los factores emocionales son disparadores de problemas cardíacos. A fines de 2001 el 36 % de los internados en la Fundación Favaloro sufría síndrome coronario agudo. En 2002, el porcentaje subió a 56 por ciento después de la crisis de diciembre.
9
Controlar la diabetes
Los niveles elevados de glucosa en sangre aumentan en 2,4 el riesgo de tener un infarto. "Aunque hay medicación adecuada, lo que se recomienda es mantenerse en peso y hacer ejercicio físico", explica Piñeiro.
Cuando falla la memoria
¿A qué se deben esos olvidos frecuentes de nombres o lugares? Los especialistas recomiendan consultar y practicar gimnasia con la memoria.
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Paola Aguilar.
paguilar@clarin.com
La memoria no discrimina. No tiene en cuenta edad, sexo ni religión para abandonar a su dueño. Aunque la ecuación: más edad, menos memoria sigue vigente, a partir de los 30 años ya se pueden tener algunos problemas, que difícilmente revistan gravedad, pero que sí pueden dificultar la vida cotidiana.
"Hay dos grupos que consultan, y las consultas más frecuentes son las no patológicas, es decir, las que no están relacionadas con ninguna enfermedad", dice el doctor Angel Golimstock, director de la Clínica de Trastornos de la Memoria y Conducta del Hospital Italiano. "El primer grupo es de gente de entre 30 y 65 años que se queja de dificultades para recordar hechos o situaciones esporádicas, y eso les provoca ansiedad", agrega. Olvidarse nombres también es un síntoma, aunque menos frecuente. El segundo grupo de consultantes está compuesto por personas de más de 65 años, que se olvidan de los nombres, de los lugares donde guardan las cosas y de hechos y situaciones.
Las causas de estos trastornos de la memoria son diversas, y las "fallas" pueden darse en el momento de registrar la información. Según explica el doctor Ignacio Brusco, del Centro de Funciones Cognitivas y Enfermedad de Alzheimer del Hospital de Clínicas, el mecanismo de captura de información puede estar afectado por el estrés, trastornos de ansiedad, depresión y, en algunos casos, por estrés postraumático. "Lo fundamental es averiguar a qué se debe el trastorno de memoria, porque hay que solucionar los problemas. Lo que nunca hay que hacer es estimular la memoria con fármacos, sino ejercitarla. Estudiar, hacer actividades intelectuales, leer, ver televisión, jugar juegos de ingenio", recomienda Brusco. Y avisa: hay personas que tienen más memoria que otras, por eso no valen las comparaciones para comenzar a preocuparse. En las mujeres, una de las causas frecuente de la pérdida de memoria es el hipertiroidismo, agrega el doctor Golimstock.
Un especialista en gimnasia para la memoria es el doctor Horacio Krell, director de Ilvem, institución a la que se acercan muchos jóvenes en busca de un chaleco salvavidas cuando sus carreras peligran por dificultades para recordar lo que estudian. "Muchas veces se culpa injustamente a la memoria, cuando el culpable es quien actúa en piloto automático. Ante la carencia de métodos se aplica la fuerza bruta, pero como se recuerda sólo el 5% de lo que se escucha, el 15% de lo que se ve y el 90% de lo que se hace, hay que convertir la percepción en acto", recomienda. Y agrega que la clave es saber guardar, archivar la información para que sea más fácil recuperla cuando se la necesite.
Prestar atención
Las personas que tienen dificultades para concentrarse y son hiperactivas suelen tener problemas de memoria. Hacen muchas cosas a la vez, se cargan de actividades y así se generan mucho estrés y se olvidan de las cosas, comenta Golimstock. "También hay quienes no tienen buena percepción, no prestan atención en el momento en que realizan una actividad, como guardar algo, y después les resulta imposible recordarlo", dice el neurólogo.
"Como olvidamos porque necesitamos olvidar, interesarse es la clave, el interés es el motivo de la acción", explica Krell. "Por eso, cuando una persona pasa un momento de preocupación, de ansiedad, la memoria inmediata falla, pero es un proceso reversible", señala el doctor Brusco.
Comer bien es una de los consejos que dan los especialistas. El ayuno durante el día es muy contraproducente. "Las dietas pueden ser malas para tener buena memoria", sentencia el doctor Golimstock. Los hidratos de carbono dan energía al cerebro, explica el neurólogo, y si no se ingieren durante el día, se generan problemas. Almorzar una manzana o un yoghurt no es suficiente. "Si no se quiere engordar, conviene comer a mediodía y hacer ejercicio para compensar las calorías ingeridas", insiste el médico. También la falta de vitamina B12 y de ácido fólico inciden en la falta de memoria, y la falta de proteínas y la anemia también, acota el doctor Brusco.
A las personas mayores de 65 años, la falta de memoria las aqueja con frecuencia. Aunque sea esperable, los especialistas recomiendan consultar para descartar patologías que necesitan tratamiento. "Suele haber una clara alteración de la memoria episódica. Esto es, olvidan los nombres, lugares, y hechos y situaciones. En este grupo etario, cuando esto ocurre hay que prender una luz de alarma", advierte Golimstock.
"Cuando aparecen trastornos de la memoria, no importa la edad que se tenga, siempre conviene consultar a un neurólogo", enfatiza el doctor Brusco.
Fuente/ Clarin.com